Un tema recurrente cuando se trata de televisión es la queja por la telebasura o, en un sentido más amplio, “la Calidad de la televisión”. Nos pasamos la vida preguntando por qué los que consideramos los peores programas tienen las audiencias más altas y los documentales de la 2 no los ve nadie, aunque en las encuestas todo el mundo jure lo contrario. Quizá para encarrilar el debate deberíamos explicar la pregunta y ver si es necesario replantearla, desglosarla en varias o incluso cambiarla por otras.
En primer lugar, ya que queremos hablar de Calidad, veamos qué significa esa palabra. “Calidad” es la capacidad de un producto o servicio para satisfacer los requisitos del cliente o el grado en el que esos requisitos son satisfechos.
Tendemos a identificar “Calidad” con “producción y guión cuidados” pero eso no es algo automático. Lo que yo exijo de un programa de televisión, serie, película, retransmisión deportiva o cualquier otro formato (es decir, mis requisitos) no tiene por qué coincidir con lo que exige cualquier otra persona. Los requisitos varían de un cliente a otro y por eso existe la “segmentación”.
Cualquier empresa que oferta un servicio o un producto (y no olvidemos que las cadenas de televisión son eso, empresas que compiten en un mercado) lo primero que hace, o que debe hacer para diseñar su estrategia, sus objetivos y sus planes de acción, es definir su target y los requisitos que exige, diseñar su producto o servicio en consecuencia, lanzarlo y medir la respuesta o “satisfacción del cliente”. Para eso se establecen unas métricas, que en el caso de las televisiones son, entre otras, el share y el nº de espectadores.
Atendiendo a este sistema de medición, podríamos pensar que la cuestión ya está resuelta: el mejor programa es el que más puntúe… pero si nos paramos a ver cómo se definen estos indicadores, veremos que tampoco es tan simple. El share es el % de espectadores que han elegido un determinado espacio de entre el total de gente que esté viendo la televisión en ese momento. Es decir, no tiene en cuenta a la gente que crea que ninguna alternativa le convence y haya preferido apagar la tele o ver una película en DVD. Cuando decimos que un determinado programa ha tenido un share del 18,3% y que lo han visto 3.302.000 espectadores, no estamos contando con que hay casi 30 millones de personas que en ese momento “votaron en blanco”.
Llegados a este punto resulta evidente que el debate es más complejo de lo que parece, que probablemente no haya una única respuesta válida y que, desde luego, la pregunta inicial se queda corta en el mejor de los casos (y en el peor, directamente es incorrecta).
Si queremos iniciar una nueva serie de discusiones podríamos plantear preguntas como estas:
¿Realmente las cadenas están segmentando? ¿En base a qué criterios lo hacen?
¿Por qué existen tantas diferencias entre los requisitos de unos y otros?
¿Quién ha definido las métricas de esta forma? ¿Por qué lo han hecho así?
¿Sigue siendo válido el paradigma de “que hablen de mí aunque sea mal”?
¿Por qué estas métricas no se modifican para adaptarse a las nuevas formas de consumir contenidos que se desarrollan gracias a Internet?
Y, la que en mi opinión es la más importante, ¿hay métricas y requisitos más rentables que otros?
Publicado originalmente en Frecuencia Digital





"Calidad y #TV: el eterno debate" en Experiencias de Calidad http://bit.ly/dO0gnf
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RT @Rebeca_LL: "Calidad y #TV: el eterno debate" en Experiencias de Calidad http://bit.ly/dO0gnf
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Calidad y TV: el eterno debate http://bit.ly/cN9IV9
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[...] This post was mentioned on Twitter by Jose Luis del Campo and fidelmartin, Rebeca Llamazares. Rebeca Llamazares said: "Calidad y #TV: el eterno debate" en Experiencias de Calidad http://bit.ly/dO0gnf [...]
Muy interesante tu reflexión sobre la Tv aunque desgraciadamente es un tema viejo y largamente comentado. Es el pez que se muerde la cola se hace tv para vender publicidad, es decir, hacemos lo que las marcas quieren que hagamos para que ellos puedan vender más. Luego está el tema de las audiencias, la medición sobretodo, de esos hogares"dichosos" que son los encargados que decidir qué queremos ver el resto. Hace tiempo que dejé de creer en la televisión (y mira que yo me dedico a esto) y siempre pienso que si cada hogar tuviéramos un audimetro la televisión en España sería muy diferente
Gran Trabajo, sigue así
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Experiencias de Calidad Reply:
noviembre 25th, 2010 at 1:11
Hola Bárbara. Ante todo, muchas gracias y bienvenida.
Estoy de acuerdo en lo que apuntas. Creo que es cuestión de indicadores cuestionables, de mediciones poco claras, de ingresos por publicidad y de reducción de costes de producción. No hay más que ver lo que cuesta comprar, por ejemplo, un capítulo de MadMen o rodar uno de Águila Roja, y lo que cuesta producir un magazine nacional aunque su duración triplique al producto americano. Estoy a favor de la rentabilidad, pero olvidan que debe ser sostenible en el tiempo y no sé hasta qué punto puede serlo un modelo que se empeña en tener y dar tan mala imagen a la gran mayoría de los consumidores de un país.
Un saludo
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